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2005 - Festimad
Publicado por Psichoboy el 31/1/2008 (759 lecturas)



El Festimad se ha caracterizado por tener siempre una reputación bastante buena. Y por haber traído a grupos de la talla de Ministry, Rammstein o Marilyn Manson. Este año en el cartel repetía el Reverendo tras haber visitado este mismo festival en el pasado 2003. Pero no era el único interés que tenía en este re-bautizado Festimad-Sur, puesto que venían grupos como Dillinger Escape Plan, System of a Down, Prodigy, Turbonegro, Nightwish, Slayer o The Hives. Variedad ante todo.

Pero si por algo será recordado este festival será por los hechos acaecidos el sábado 28 de Mayo. Y es que aunque se haya hablado hasta la saciedad de lo sucedido, no deja de ser vergonzoso. Tanto por parte de una más que nefasta organización como por un sector del público asistente que decidió tomarse la justicia por su mano.

Pero vayamos por partes. Lo que más interés tiene para esta web será sin duda el apartado de conciertos. Obviamente a todos no pude asistir, y otros me tocó recabar información al respecto. Perdonad si alguna información no es muy precisa pues.

El viernes hacía mucho calor, pero eso no me impidió empezar a las 3 de la tarde en el escenario Algolyve con los vascos Legen Beltza, un grupo de thrash metal de la vieja escuela cuyo sonido puede recordar mucho a bandas como Annihilator o Slayer. La verdad es que fueron una muy grata sorpresa. Sonaron compactos y potentes, arrolladores en una palabra. No les conocía, pero tras sus 30 minutos de concierto (ya hablaré sobre esto de la duración de conciertos) dejaron muy claro que son un grupo con muchas tablas en directo.

Siguieron Skizoo, les oí de refilón. Tuvieron problemas con el micro al principio, pero bueno... no suenan mal. No soy muy seguidor del estilo que practican y ni mucho menos de los grupos que provienen sus miembros (XXL, Sôber, Saratoga)... pero la gente que si les vio bien pareció pasárselo bien.





Wednesday 13, el grupo del cantante del mismo nombre de los Murderdolls. Es básicamente lo mismo que el grupo donde milita Joey Jordison, quizás más rockero y más oscuro. Vinieron a presentar su disco “Transylvania 90210” en una única actuación en España. A mi me gustaron, sobretodo porque salieron con ganas. Sonaron temas como Rot For Me o I Walked With A Zombie y tocaron incluso la canción Die My Bride de los Murderdolls. Durante su show gozaron de buen sonido, en líneas generales fue divertido y más que correcto.

Dillinger Escape Plan... no los pude ver (problemas de cuando tienes citas con otras personas y tal). Y me arrepiento de ello. Hablando con gente que estuvo presente en su show, me dijeron que fue algo digno de verse. Estar el grupo preparándose para iniciar el concierto y el cantante arrancarse a gritar con el micro porque si, tirarse desde lo alto del escenario, dar golpes a los amplificadores... Pura adrenalina, vamos. Si siempre son así, la próxima vez voy a verles.

Luego pude ver a The Hives. Mucho sabemos que este grupo es bastante controvertido... algunos los consideran como revitalizadores del rock y otros como meros posers... Pero bueno, polémicas a parte salieron con ganas y a divertir al personal. Y lo lograron con bastante nota. El frontman es un portento que no deja de moverse, animar al público y hacer malabares con el micrófono. Incluso se atrevió a hablar en español, bastante correcto, diciendo frases como “el mejor banda de rock, the hives” y frases de este estilo. Desgranaron su disco Tyrannosaurus Hives y además tocaron canciones como Main Offender, AKA I-D-I-OT o Die Alright!

Y llegaron, para mí, los triunfadores del sábado. Turbonegro. Pocas veces en mi vida he saltado tanto, he gritado tanto y he coreado estribillos como en ese concierto. Y sin saberme una canción. Son divertidos, irreverentes y provocadores. Tocaron bastantes temas de su último disco Party Animals, lanzaron billetes falsos de dólar con la cara del marinero del grupo, hubo gestos obscenos, miradas lascivas, rock, punk, diversión y el público TOTALMENTE volcado en ese concierto. Espectacular, algo digno de volver a verse.





Ahora viene momento confesiones: Podría haber ido a ver a Mastodon (tenía ganas), pero todos mis amigos se quedaron a ver a Nightwish y yo hice lo mismo. No me arrepiento, pero tampoco creo que fuera la mejor opción. Los finlandeses tocaron solo 45 minutos (la mitad del tiempo que pueden tocar normalmente) y el setlist fue un poco rancio a causa de la falta de tiempo. Eso si, la entrega fue total, apabullante. Tarja es elegancia pura sobre el escenario, con un chorro de voz alucinante. Y el bajista Marko Hietala, que cada vez veo más como uno de los pilares del grupo, moviéndose como un poseso por todo el escenario y apoyando en las labores vocales (y cada vez con más protagonismo).

Bueno, los 2 siguientes conciertos (Slayer y Manson) los comento por encima. Slayer aguanté 7 temas o así hasta antes de decidir irme. Todo el día a pleno sol, sin apenas ingerir líquidos me provocó un ligero bajón de azúcar que decidió acompañar a la más que evidente insolación que llevaba encima. Si, lo sé, estas cosas pasan por no cuidarse un poco. Decidí largarme porque ya apenas podía aguantar más. A Manson lo pude escuchar a lo lejos, ya tumbado en la tienda de campaña, y al día siguiente me dediqué a preguntar a gente que había asistido al concierto su opinión al respecto.

Slayer... brutales, como siempre. Parcos en palabras, se dedicaron más que nada a tocar de la forma más burra que podían. Cayeron temas míticos como Bloodlines, War Ensemble, Angel Of Death, Raining Blood... un setlist típico, pero que sigue siendo algo que se tiene que ver alguna vez en la vida. Y eso que aguanté solo eso, unas 7 canciones. El resto las escuché a distancia, tumbado, y recuerdo que la batería de Raining Blood hacía que me retumbara todo el cuerpo.

Era el momento de la actuación del señor Manson. Durante el concierto anterior vi que montaban un escenario con elementos del videoclip de Personal Jesus, el teclado colgado de unas cadenas, una horca... Durante el día el recinto del Festimad se fue llenando de chavales y no tan chavales con camisetas variadas del grupo y maquillajes varios. Jugaría en casa el reverendo a la hora de actuar. A eso de la 1 empezó el show, el griterío del público era ensordecedor y empezó a sonar la versión de Antichrist Superstar que hicieron para el String Quartet Tribute. Salió el reverendo y sonaron los compases de Love Song. Fueron cayendo temas de sus 2 últimos discos al principio y la versión de Personal Jesus fue el quinto tema o así. Luego vinieron canciones como Tourniquet, Tainted Love, Beatiful People, Sweet Dreams... un setlist normalito a mi parecer (me quedé medio dormido en la tienda de campaña cuando tocaba Sweet Dreams). El sonido era bueno, pero la voz de Manson sonaba demasiado estridente. Será que quiere sonar fuerte no sea que el nuevo guitarrista (no recuerdo su nombre) le quite protagonismo o vete a saber...

Por lo que he recopilado preguntando a gente, fue un poco como la gira del TGAOG. Un concierto frío, donde sólo conectaba con aquellos más fanáticos de sus discos recientes, y bastante parco en palabras entre canciones. Hizo varios numeritos que dejaron bastante indiferentes a mucha gente y finalizó el concierto sin ni tan siquiera decir adiós, terminando un numerito y largándose. Nada nuevo bajo el sol, Manson fue muy grande pero nunca lo volverá a ser.





El sábado se levantó con muchas ganas de joder al personal con el sol, y la verdad es que todavía andaba bastante mal por el día anterior, así que no asistí directamente más que a un concierto. Mi idea era ver a un par de grupos por la tarde y reservarme para Incubus, System Of A Down y Prodigy.

The Eighties Matchbox B-line Disaster fue lo primero que vi ese día. Tocaron después de Hamlet, y me llamaron la atención lo suficiente como para acercarme a ver que hacían. Bueno, y para que engañarnos, alguien de la organización estaba mojando a la gente con la manguera y quería aprovechar para remojarme un poco. Centrándonos en el grupo, su estilo es rock con influencias psichobilly (por lo que decían los mismos organizadores del festival). El cantante era una mezcla de Bunbury, Vallo Ville y Jim Morrison, estéticamente hablando. Su voz pasaba de registros suaves a gritos desgarrados con facilidad pasmosa y resultaba divertido ver como la mandíbula le bailaba el twist de lo puesto que salió al escenario.

Tras este concierto decidí tomarme el resto de la tarde libre, intentar tomarme algo con los amigos y a mitigar el dolor de las quemadas en los hombros con agua fresca. El viento empezó a arreciar de manera bastante acusada, y entonces a las 21:30 la organización del Festimad decidió suspender el concierto de Fu Manchú cuando estos estaban a media actuación. Y ahí empezó el caos.

Pero si primero me he dedicado a hablar de los conciertos es porque he creído más que conveniente dejar una segunda parte dedicada única y exclusivamente sobre la organización y los accidentes que sucedieron esa noche.

Cuando se organiza un festival tienes en cuenta bastantes cosas: Capacidad del recinto, número de servicios que vas a necesitar, calidad en estos, etc. Claro que también hay que tener en cuenta que cuando vas a un evento así no estarás en una suite de un hotel de 5 estrellas, pero lo mínimo que pides son unos servicios básicos para que no te de la sensación de que estás en un campo de concentración.

Primero de todo, tras chuparme 6 horas y media de viaje en un coche sin aire acondicionado nos encontramos que la señalización para llegar al recinto era bastante cutrecilla. Se realizaba el festival en un polígono industrial (no en un parque, como rezaba la web) cuyas calles fueron el aparcamiento que nos dio la organización. Un poco así como si te dijeran “espabílate para meter el coche donde sea”. Al llegar a la zona de acampada nos encontramos que no había ni césped ni árboles que dieran sombra como habían prometido. El terreno era arenoso y los pocos árboles que había no tenían más de 3 dedos de grosor. Tras montar la tienda nos dimos cuenta de que esto traería cola. Las piquetas no se clavaban apenas en el suelo, incluso no salieron rebotadas algunas. Encima, para más inri, soplaba bastante viento, lo que unido a las características del terreno hizo que nuestros pulmones se llenaran de arena a base de bien. Ya ni os digo lo que a un asmático le sucede en situaciones así: La madrugada de los disturbios, a las 5 am, acompañaba a un amigo mío a la caseta de la Cruz Roja para que le dieran oxígeno porque se asfixiaba... si, es asmático y durante el día tuvo que tomar 4 veces la dosis permitida del medicamento que le evita la saturación en los pulmones.

Los servicios eran MUY deficientes. Había aproximadamente unas 36 duchas (más o menos) para toda la gente que fue allí... Contad que en los momentos de más asistencia había más de 20.000 personas tranquilamente. Colas de 1 hora para tomarse una ducha, los sanitarios también estaban saturadas, no podían absorber la cantidad de gente que tras ingestas descomunales de cerveza o kalimotxo tenían que evacuar. Tampoco tenían una higiene muy estricta que digamos, así que mejor escatimo detalles en este apartado, eso si, el hedor se hacía patente en las horas punta de calor. Dispusieron un par de zonas con grifos para que la gente se refrescara, pero es que tampoco era suficiente. 12 grifos para que miles de personas se refresquen es una gilipollez, así de claro. En la zona de conciertos había 3 barras que casi siempre estaban atestadas de gente, además que previamente para adquirir una bebida tenías que comprar tickets, lo que era otra cola adicional que soportar. Y que decir que cerraron las casetas durante la última noche antes de tiempo y muchos se tuvieron que llevar los tickets a su casa. Encima que te cobren 5 euros por un mini de kalimotxo o de cerveza es un atraco, y 4'5 euros por un bocadillo es un crimen. Todo carísimo, pero encima con el morro de anunciar que pondrían un supermercado que al final consistía en una caseta con 4 productos a precios (como no) exagerados.

El tema de entrar y salir del recinto trajo a mucha gente de culo. Te ponían unos sellos que se veían solo con luz ultravioleta. En la entrada había varios fluorescentes con este tipo de luz para ello, pero es que además te pedían que sacaras la entrada para entrar y salir. Hasta ahí, más o menos normal. Pero solo para entrar al recinto del Festimad, eran 3 controles. Para el recinto del concierto eran otros 3 controles, donde te daban una tarjeta que se sumaba a los sellos (que al final ya ni miraban), lo que convirtió los accesos en enormes embudos con largas colas de gente en ambos sentidos.

Los horarios estaban mal montados. Te encontrabas con que no había pausas entre conciertos (apenas 15 minutos entre algunos), que grupos que podrían dar más de si tocando una hora, tocaban media hora o tres cuartos. La repartición de los grupos es también otro punto discutible, pero ya en mi opinión personal. El primer día tocaban muchos grupos potentes, el segundo los más rockeros. Así te encuentras que el sábado estás muerto y no sigues tantos conciertos. El cartel de este año, que tenía bastante buena pinta, la verdad, podría haber estado más repartido y equilibrado.

La seguridad también merece un recordatorio, porque todos vieron lo que pasó. Había guardias de seguridad en la entrada, algunos patrullando con quad por la zona… Pero me gustaría que alguien me explicara porque la última noche aquello presentaba más agujeros que un colador, porque se empezaron a colar más y más personas que se saltaron las vallas como quien esquiva una mierda cuando anda. Y porque solo había un par o tres de casetas de la Cruz Roja, de las cuales solo una permanecía abierta las 24 horas del día.

Y ahora el plato caliente. ¿Qué pasó la noche del sábado? Los de Fu-Manchú se vieron obligados a dejar a medias su concierto, sin explicaciones por parte de la organización. Incubus tenía que salir a tocar a las 22:15 y a esa hora muchísima gente llenaba el recinto. Pasó una hora y nadie nos decía porque Incubus no salía y porque habían suspendido el concierto de Fu-Manchú. Empezaban a caldearse los ánimos, la gente increpando a la organización con distintas consignas y seguíamos sin saber que pasaba. Al rato apareció alguien en el escenario y nos dijo que había problemas técnicos y nos pedían paciencia. Por lo visto el aire que soplaba esa tarde-noche, y que levantaba una nube de polvo similar a la que se podría levantar el día del Apocalipsis, había dañado la estructura del escenario Heineken y querían ver si lo arreglaban. Pasó otra hora y al final anunciaron que desmontaban el escenario principal y que iban a trasladar todo el equipo al escenario del lado (Algolyve). Eso conllevaría trabajo y hacer de nuevo las pruebas de sonido, y entonces empezaría el concierto. Nos dijeron que todos los técnicos trabajaban en ello y vimos como a 30 personas encima del escenario montando toda la parafernalia. Pero las pruebas se alargaron otra hora y media. La gente estaba ya histérica pérdida, había tanta tensión que en cualquier momento parecería que se iba a montar una batalla campal. Y así fue. En este país somos tontos por lo visto.





Empezaron a llover botellas en el escenario, algo que me molestó mucho porque así solo se logra retrasar más el concierto. Además, ¿qué culpa tienen los técnicos? Ellos hacen su trabajo, el problema es que la organización nos ha dejado con la sensación de que nos estaban tomando el pelo como a tontos, y eso es lo que pasó. Luego empezaron cosas más serias, los hechos que la prensa se han encargado de remarcar en diversas ocasiones para demostrar que la juventud de este país es la culpable de todo. Así la opinión general difícilmente se enterará de que la organización había tratado a 30.000 personas (o las que fueran) como ganado. Había un coche en un stand que terminó ardiendo, llovieron piedras, se saqueó (literalmente) una de las barras de bar, se volcó una caseta de tickets, uno de los coches de muestra cayó de lo alto de un stand, etc. Vandalismo sin más. Y yo me pregunto, ¿Hay justificación para hacer estas enormes animaladas? Mucha gente decía que eso era poco, pero me reitero: Somos tontos. ¿Qué se logra haciendo eso? NADA. Personalmente me retiré poco antes de los sucesos, sobretodo porque tras 3 horas y pico de pie terminé hartísimo de la situación, amén de un dolor de rodillas infernal. Así que decidí mandar a tomar por saco los conciertos (muy a mi pesar, puesto que System Of A Down eran una de las bandas que más me atraía del festival) y me fui a la tienda de campaña. Tras 4 HORAS esperando empezaron Incubus. Hubo abucheos al principio pero la cosa se calmó cuando empezaron a tocar. System Of A Down terminaron de tocar que eran las 4 y media - 5 de la mañana. No les vi, y estuvieron muy bien por lo que me comentaron mis amigos. Un concierto en el que no dieron tregua alguna, enlazando un tema tras otro. Incluso con la sorpresa de Aerials, cuando el guitarrista de Dillinger subió al escenario para tocar este tema. Prodigy, si mal no recuerdo, terminaron de tocar pasadas las 6 y media de la mañana. En esos momentos salía de la zona donde estaba la caseta de la Cruz Roja, tal y como he comentado antes, tras llevar a un amigo asmático a que le dieran oxígeno. A esas horas todo ya había pasado, la calma tras la tempestad. Daba la sensación que nadie se acordaba de lo sucedido horas antes.

Al día siguiente, amenazando lluvia a primera hora de la mañana, la gente empezó a abandonar el recinto en masa. Tras todos estos sucesos, uno vuelve a su casa con un recuerdo agridulce en la mente, con la sensación de haber sido estafado por una organización que no tiene excusa alguna. Señores, son ya unas cuantas ediciones del Festimad, no es la primera vez que se cambia el recinto (si no estoy equivocado, es la segunda) y unos fallos de organización, seguridad e higiene tan gordos son imperdonables e impensables. No hay excusa alguna que justifique la falta de previsión, y me parece a mí que tomar el pelo a la gente de esta manera demuestra el concepto que tienen algunos en este país sobre lo que es “diversión para los jóvenes”. Claro que la minoría que se dedicó a tomarse la justicia por su mano (como en la edad media) nos ha hecho un enorme favor con la sabia decisión de arrasar con todo. Pero bueno, ahí queda para el recuerdo el que probablemente haya sido el festival más polémico en años.

Resumiendo, pudo ser y no fue. El cartel era brillante, variado y prometía espectáculo. Y ciertamente hubo espectáculo en los escenarios, algunos conciertos memorables y divertidos, pero al final la atención se desvió donde no debía. Me queda para el recuerdo el buen rollito reinante entre la gente que estuvo acampada y conciertos como los de Turbonegro.

Dudo mucho que vuelva a un Festimad. Van a tener que trabajar muy duro para recuperar el prestigio que tenían, y no creo que lo logren con la siguiente edición.
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