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2005 - Azkena Rock Festival
Publicado por Mr. Floppy el 31/1/2008 (849 lecturas)



VIERNES 2

Los Towers of London se enfrentaron a una audiencia fría recién llegada al festival y a un sol de justicia. Tanto por música como por estética, la asociación de estos chicos con los suecos Backyard Babies es inevitable y en la comparación salen perdiendo por goleada los Towers, como no. Un grupo discreto que sirvió al público como un aperitivo a lo que nos esperaba más adelante.

Rose Hill Drive fueron una de las sorpresas de esta edición. Con formato de power-trio, los chicos parecían recién salidos del 73. Nos ofrecieron un recital de buen hard-rock-blues salpicado con jams que bien podían rememorar a los legendarios Allman Brothers. Rubricaron su show con sendas versiones de Black Sabbath "Fairies wear boots" y el "Immigrant song" de Led Zeppelin.

Los asistentes a esta edición del Azkena fuimos los afortunados de presenciar el único concierto de Masters of Reality durante este año. Realmente fue una gran alegría ver salir al gran Chris Goss -recordémoslo por enésima vez, el productor que definió el sonido tan especial e imitado de Kyuss- tras sus graves problemas de salud. Secundado por el ex QOTSA Dave Catching a las guitarras, comenzó el show dedicándolo a Nueva Orleans, una ciudad decisiva para su música y que se hace patente en su forma de reinterpretar el Blues. Cayeron temas como "Deep In the hole", "It's shit" con dedicación incluida a los recién entregados American Music Awards, "100 years", "High noon amsterdam" aquí echamos a faltar a Mark Lanegan, y un increible "Third man on the moon". Anecdótica la colaboración de uno de sus pupilos, Nick Oliveri, en su interpretación de "Time to burn". El show lo finiquitó con el espídico ritmo de batería de "She Got Me" y nos dejó a todos con un muy buen sabor de boca.





Los Drive-by Truckers eran una de los grandes atractivos para dejar estudios o trabajo y plantarse en plena campa de Mendizabala. Los DBT se encuentran seguramente en su zénit creativo tras haber editado en cuatro años tres magníficos discos donde revitalizan el a veces ajado mundillo del southern rock. Los chicos de Patterson Hood nos ofrecieron un gran show cargado de electricidad y dónde se alternaron las voces entre los tres cantantes que tienen. Muy buen concierto dónde pudimos apreciar sus influencias de los Crazy Horse, esa maraña guitarrera les delata, y apreciar su substrato más country y blues. El veredicto del show fue unánime: muy buenos, y que vuelvan de gira ya.

Tras una serie de maratonianos (por duración) conciertos por España durante la gira de presentación del ARF, Gov't Mule se presentaba antes nosotros con la formación consolidada tras la muerte de Allen Woody. Abandonada ya su etapa como power-trio, las actuales mulas son Andy Hess al bajo, Danny Louis a los teclados, Matt Abts a la batería y Warren Haynes a la guitarra. Arrancaron con "Blind Man In The Dark" y "Thorazine Shuffle" para después continuar con temas de su último album, "Slackjaw Jezebel" y "Lola, Leave Your Light On".

La inclusión de un teclista fijo en la banda añade nuevas texturas y mayor riqueza a su música, pero por el contrario, les hace perder algo de su antigua fiereza y simplicidad. En resumidas cuentas, abandonan en muchos momentos el blues para deambular por terrenos más funkys. Por otra parte, los Mule dentro de un festival tienen el handicap de ceñirse a un horario estricto y no pudieron dar rienda suelta a su faceta de jam-band. Como siempre, salpicaron su show con una gran versión, en este caso la elegida fue el "I can't quit you" de Willie Dixon. Un excelente concierto y gran exhibición del portentoso Abts a las baquetas y de Haynes a la guitarra, en la mejor tradición clásica de Clapton o S.R. Vaughan.

División de opiniones en cuanto a Wilco. Mientras mucha gente se dedicó a deambular por la campa o bien sentarse a beber en el césped, otros venían con muchas ganas de comprobar que setlist podrían ofrecernos los de Tweedy. El show fue muy similar a lo visto durante la fiesta de presentación del jueves, unos Wilco centrados en sus últimos discos y conjugando originalmente ruido y melodía. Dieron una buena impresión.





Mike Ness se encargo en reiteradas ocasiones recordarnos su ya longeva carrera. Con sus reformados Social Distortion, era uno de los platos fuertes del festival. Personalmente encontré el concierto muy poco dinámico y en momentos algo aburrido para lo que entiendo que debe ser un concierto de punk-rock. Sus peroratas entre canción y canción o el hecho de subir a un chaval de 10 años para convencernos que hay futuro en el Rock, acabó cansando un poco. En cuanto a temas se echaron en falta varios clásicos, pero se pudieron escuchar entre otros "Under my thumb", "Ring of fire", "Don't drag me down" dedicado a Bush" y "Story of my life".

Deep Purple cubrió con creces la cuota jurásica del festival. Si en años anteriores los Stooges rayaron a gran nivel y MC5 aguantaron el tipo. Lo de Purple fue un despropósito, un concierto letal para la vista - el chaleco del todo a 100 de Gillian y la iluminación que por momentos te cegaba completamente- y para el oído -sólos de órgano que recordaban al fantasma de la opera y Steve Morse a la guitarra que le da un toque poco acorde a lo que eran los Purple en los 70-. Ni tan siquiera Warren Haynes pudo ayudar a levantar el concierto al echarles un capote en la inexcusable interpretación de "Smoke on the water".

Los Dwarves fueron los encargados de cerrar el cartel del primer día. Ya no son los mismos cabrones de antes, los chicos han madurado y han cambiado sus caóticas actuaciones de 10 minutos por recitales de casi una hora. Con Nick Oliveri ayudando a las voces a Black Dalia, brillaron con luz propia el batería que presupongo al borde del colapso tras el concierto y la figura del guitarrista que pudo actuar en pelotas a una temperatura bastante cálida para lo que nos tenía acostumbrado Vitoria de años pretéritos. Un show divertido que nos sirvió para abandonar el recinto con muy buen sabor de boca tras el fiasco púrpura.



SÁBADO 3

El que fuera batería original de Kyuss, fue el encargado de abrir los conciertos con enjundia del último día del festival. Brant Bjork & The Bros apenas pudieron desplegar sus mejores virtudes en los apenas 50 minutos que duró su actuación. Y es que soportando ese sol de justicia y con ese escaso tiempo apenas pudieron explayarse en las hipnóticas y groovies jams desérticas que esboza en sus discos. Espero que pueda repetir en mejores condiciones la presentación de su flamante nuevo disco "Saved by magic".





A una mala hora tuvieron que lidiar los Electric 6. Con pintas de trasnochadores irredentos, empezaron su show a las 17h cuando lo más lógico es que el show empezase a la 5 de la madrugada. Con una formación de 2 guitarras, bajo, batería y teclado, los de Detroit mantuvieron un muy bien nivel, y fueron presentando temas de sus dos discos mientras Dick Valentine iba quitándose ropa para poder aguantar el calor asfixiante. Se despidieron de nosotros con una apoteósica selección de temas: "Gay bar", "Dance commander", "Danger!high voltage" y el clásico de Queen "Radio ga ga".

Juliette Lewis, fue sin lugar a dudas el tirón mediático del Azkena de este año. El seguimiento de la prensa "seria" se centró en la presencia de uno de los iconos cinematográficos de los 90 en detrimento de grupos con más solera.
Sobre las tablas el concierto resultó aburrido y predecible, Juliette parece que juega a ser Iggy Pop y los Licks a los Stooges. La diferencia es que Juliette lleva rodilleras para tirarse por el suelo y no permite sacar fotografías con flash, y su grupo y repertorio es de suficiente bajo. Lo mejor del concierto, el single que da titulo a su disco y la versión de "search and destroy"

Los australianos Beasts of Bourbon fueron otros de los ilustres reunificados para esta edición del Azkena. Para los no iniciados, el grupo practica un rock muy guitarrero y deben mucho al blues más obsesivo y sucio. Con un grupo en envidiable forma, aún sin la presencia de Kim Salmon, la estrella del show fue su vocalista, el desquiciado Tex Perkins. Durante todo el concierto no paró de provocar al público, lanzar y recibir katxis, jugar con unas muletas, patear botellines de agua, dejarse caer de espaldas y retorcerse por el suelo. El repertorio se centró sobretodo en su disco del 91 The Low Road", del cual interpretaron "chase the dragon", "the low road" y "just right". Varias versiones, la pornográfica reinterpretación del "cocksucker blues" de los Rolling Stones y "ride on" de sus paisanos AC-DC. El final del show estuvo marcado por una intensa interpretación de su embriagadora "Saturated" y la incendiaria "hard for you" con un Tex desatado que por momentos nos hizo temer a más de uno por la integridad del grupo o público. Sin lugar a dudas, uno de los mejores directos de esta edición de un grupo a descubrir y reivindicar.

Tras la brutal descarga energética de Beast of Bourbon, Television ofrecieron uno de los conciertos más elegantes y tranquilos del festival. El legendario grupo de New York basó su sonido en los sincopados ritmos y las imaginativas guitarras de Verlaine y Richard Lloyd que por momentos sonaban after-punk por momentos jazz. Fue una sorpresa la revisión del "knockin' on heaven's door". Un concierto más que decente pero tremendamente gélido.





Los Pogues fueron los controvertidos encargados de encabezar el cartel del sábado del ARF. Controvertidos porqué mientras la mayoría de grupos del festival basan su sonido principalmente en las guitarras duras, los irlandeses abordan su folk con mandolinas, acordeones y flautas. Controvertidos por el largo periodo sin material nuevo de la banda (su líder, Shane MacGowan, no graba nada desde el 97). Y sobretodo, por el estado actual de Shane, muy deteriorado tras más de 20 años de severa adicción al alcohol y otras substancias. El concierto arrancó con dos himnos festivos "Streams of Whiskey" y el "If I should fall from grace with god", y ya pudimos advertir que el aspecto de Shane era ciertamente lamentable: muy torpe en sus movimientos, el cantante con su inseparable gin tonic entraba tarde en algunas canciones y pronunciaba ininteligibles comentarios.

Pero a pesar de todo, la banda sonó fantástica, y su grosera voz le dio el feeling adecuado a los temas. Sorprendentemente Shane cedió el micrófono a sus compañeros en varios temas mientras abandonaba el escenario para, presumo, rellenar su vaso.
La gente no paró de bailar temas como "Boys from the county hell" y "Turkish song of the damned,", se emocionó con "Thousand are Sailing" (dedicada a Nueva Orleans), "Dirty old town" o "Lullaby of London". Los irlandeses fueron interpretando sus embriagadoras melodías ante un público mayoritariamente entregado, hasta llegar al fin de fiesta coronado por "Sally MacLennane" y su tema estrella, "Fiesta". En definitiva, un más que digno concierto, a ratos emotivos, a ratos festivos por los más que entrañables Pogues.

Tras deshacerse de Nick Oliveri, y habiendo reconstruído sus Queens Of the Stone Age con Alain Johannes al bajo y Natasha Schneider a los teclados, Josh Homme presentaba en el Azkena su Lullabies of Paralize. La duda de ver a los Queens sin uno de sus puntales era más que razonable, es un tío carismático, con mucha fuerza escénica y aporta su voz en un buen puñado de temas. Por otra parte, el gran Mark Lanegan no estaría presente por problemas causados por sus sempiternos devaneos con la drogas.

Y lo que nos encontramos fue a un Josh mucho más comunicativo de habitual, asumiendo la cuota macarra con la que antes cargaba Nick. El inicio fue muy potente, con una de las intros utilizadas en las dessert sessions, para pasar después a su oda a los narcóticos "Feel good hit of the summer" y a su hit pop-punk "Go with the flow". Tras "If only" y "Medication", atacaron "Avon" con un pletórico Joey Castillo a los parches. Su "You can't quit me baby" nos devolvió a los Queens más catatónicos y psicodélicos acercándonos al sonido de los ya míticos Kyuss.

No faltó el recuerdo a Lanegan en el inicio de "A song for the dead" canción que clavaron en sus buscos arranques, paradas y momentos más desbocados. Por supuesto, la colaboración con Chris Goss era obligada y apoyó a Josh a las voces en "Monster in the parasol". Dato curioso el intercambio de instrumento entre Homme y Johannes, demostrando el primero su habilidad en las cuatro cuerdas. En el bis interpretaron la primera canción de su primer disco, "Regular John" que acabó con Josh dejándose caer entre los bombos de Joey. En definitiva, mayoritariamente nos quedó la sensación de haber visto a uno de los grupos del momento, pletóricos de facultades, con una gran habilidad para pasar del pop al heavy y del punk a la psicodelía con una naturalidad y habilidad digna de muy pocos grupos. Personalmente fue mi concierto del festival.

Tras el huracán QOTSA, los Monster Magnet eran los encargados de cerrar el cartel de este año. Los Magnet se habían reunido para dar sólo dos conciertos este verano, y eso se notó. En primer lugar, la ausencia de un segundo guitarra privó al grupo del punch habitual al que nos tiene acostumbrados, y resaltó el problema el hecho de escoger sus temas más "powertriperos" abandonando un poco su faceta más triposa.

Por otra parte, el sonido estuvo repleto de contínuos acoples y Wyndorf no parece que se haya recuperado de sus problemas en la voz. En cualquier caso el show estuvo repleto de clásicos como "Negasonic Teenage Warhead", "Zodiac Lung", "Dopes to infinity", "The Right Staff", "Powertrip" y "Supercruel". Ed Mundell estuvo espléndido, y al tocar el grupo con un sonido más desnudo, nos permitió oírlo en toda su magnitud. El final del concierto fue un poco precipitado, parece ser que el grupo salía corriendo a por un avión, y nos privó a todos de unos esperados y merecidos bises.

En definitiva, un año más la experiencia fue muy positiva. Varios conciertos que se quedarán en la memoria durante mucho tiempo. Y se agradece mucho que hayan conseguido un cartel mucho más estable que ediciones pasadas, sólo se cayeron los Black Crowes. Unas 30.000 personas se dieron cita en Mendizabala con una climatología más benigna que ediciones pasadas.
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